lunes, 19 de marzo de 2012

Como vaya viniendo… vamos viendo!

 Y aunque Eudomar Santos con su célebre frase, se refería más a ese sentido tan Venezolano, de creatividad e improvisación; a mí me suena más a Serrat con su ‘Caminante no hay camino… se hace camino al andar’ o a ese sabio dicho que reza ‘Al país que fueres, haz lo que vieres’, lo que me hizo recordar que después de llegar de alguna reunión de esas de oficina donde tienes la oportunidad de compartir con mucha gente de toda Latinoamérica, me tocó dar un entrenamiento, donde era tanto el rapport auditivo que había hecho en el viaje, que al final del mismo; todos me preguntaba, pero de dónde eres? Es que ese cantadiiiito….? Perú? México? Colombia? Ecuador? … y al final nadie creía que mi partida de nacimiento decía ‘Made in Táchira’ Jejejejeeje….

Lo cierto, es que eso es parte de lo que más me ha gustado al viajar,  ya que el ‘Como vaya viniendo’ nos invita a la apertura, para dejar que las personas, costumbres e idiosincrasias de otros países se acerquen o viceversa, permitiendo disfrutar la curiosidad del encuentro, de lo diferente que suenan las mismas cosas o lo diferente que significan las mismas palabras; así, la parchita es maracuyá, la lechosa es papaya, el pitillo es popote o que hay lugares en que las catiras y las morochas confunden, o en los que, ni la cachucha ni la cola, se piden o se dan jajajajajaja!!!. Es allí, donde entra en acción la parte del ‘vamos viendo’; vamos viendo que nos gusta y que no, vamos viendo lo que valoramos de lo nuestro y lo que no, vamos viendo en que nos parecemos y en que no, pero sobre todo ‘vamos viendo’ que es fácil amalgamarse en esas tierras cuando reconoces que por encima de las diferencias, la esencia es la misma y quien quita, hasta ‘vamos viendo’ que no se trata de que la mía es mejor que la tuya; sencillamente somos diferentes y podemos crecer con eso.
Viajar es un reto, que empezando puede que sea planificado o inesperado, pero que implica recursos y decisiones que tomar. Así, ‘Como vaya viniendo’ te lleva a resolver una cantidad de temas antes o durante el recorrido; para donde voy? Que quiero hacer allá? Porque ese sitio y no otro? Con quien voy? A donde llego? Que tal el clima? Cuanto tiempo? Cuánto dinero? Pero… quiero o no quiero? Que debo preparar? Ropa de invierno? Casual? Formal? Y por si acaso…? En que me voy?, Es nuevo o conocido? Que idiomas hablan? Como me sentiré? Voy o me llevan? Y si pasara que…?...... auxiliooo!!!. Por lo tanto, al Viajar, el ‘… vamos viendo’ también va de la mano de lo desconocido, de la incertidumbre, de las emociones, los cambios y los desprendimientos; es como tomar carretera de noche, con una neblina que cubre todo y aunque no sabes lo que hay al final, ya te agarró, así que tienes que ir paso a paso, con las luces altas, atento, en calma y dejándote llevar por las ganas de viajar y de conocer lo nuevo; de lo contrario eso que implicaría que el misterio del camino, de un nuevo lugar, nueva gente, nuevas costumbres, nuevas reglas, puede convertirse en tu mayor karma haciéndote dudar de si puedes sobrevivir o no a ese momento.  
‘Como vaya viniendo… vamos viendo’, también nos muestra esas decisiones que vamos tomando en cada momento acerca de lo que busco al viajar y como decido hacerlo, me refiero a que además de tomar un avión, autobús  o crucero, podemos explorar nuevas formas de viaje; por ejemplo cuando lees también viajas a través de la mente del escritor, imaginas sus personajes, las épocas, los lugares, sensaciones, sonidos y vivencias, y sabemos que mientras más sustancia te dé, ‘vamos viendo’ a donde te lleva el cuento y qué te deja. Cuando estudias también viajas, sobre todo este tipo de estudios que te llevan a profundizar sobre un tema o especializarte; ya que te permites adentrarte en un tipo de conocimiento superior, esos estudios que en la medida que avanzas, te hace querer saber y explorar más y más sobre ese tema. También viajas cuando decides explorar nuevas creencias, filosofías, pensamientos, religiones, de manera que te das cuenta que aquello que creíste era lo único que existía no era así y quién sabe, hasta podría nacer una nueva versión de ti si decides vivir con esa nueva creencia.
En estos días en facebook, una chica con la que estudie escribió en su muro ‘Viajar engorda’, imaginarán los miles de comentarios que acompañaron aquella suerte de desahogo, lo que me hizo recordar que después de cada viaje; pareciera que tus pensamientos y emociones caen en una tensión y dualidad, entre ‘Recompensa y Castigo’, Que rico regresar…. Pero la pasé tan bien allá, que ya quiero volver!, Hogar dulce hogar…. Uhmmm de vuelta a la realidad, Comí de todo y divinisssimo…. Guauuu y estos kilos?, Camine  y pasee taaanto, que  …. Y ahora como hago para descansar del descanso?.  Lo que me lleva a la palabra hebrea ‘Guimel’ que significa Camello y se deriva de la palabra ‘Guemul’ que significa dar una ‘Recompensa o castigo’, así que parecieran que Viajar esta unido a ambos.
Dicen que Los camellos están asociados al viaje del alma, a esa capacidad que tenemos de morir para poder vivir o de abrir esas memorias ocultas que guardamos de nuestra historia, nuestras familias, nuestros ancestros, nuestras vidas y que de manera inconsciente vamos llevando como los camellos llevan sus jorobas; también este viaje nos señala el camino que aún nos queda por recorrer para transformar nuestra propia psique, nuestras estructuras o formas de vida ya que la pregunta es, si las dejas como están, podrías vivir plenamente los años venideros? Es decir,  con real sentido de lo que es vivir en pro de la humanidad?. Un viaje que nos lleva a una disciplina diferente y auto regulada, para seguir llevando a la consciencia o viendo aquello que está en nuestro inconsciente guardado y que pareciera tener el timón de nuestras vidas. Un amigo en estos días me dijo, ‘Siempre creí que la pared de mi cuarto era blanca, y un día me desperté y vi que la pared era verde, siempre fue verde!, pero nunca me había ni siquiera fijado’, y de eso se trata de ser conscientes, de realmente ver, escuchar, sentir y percibir lo que estamos viviendo, como es, no como queremos que sea; ver el color que sea, percibir la sensación que sea, escuchar el sonido que sea; ya que solo cuando abrimos la ventana de una nueva percepción podremos darle un significado diferente a nuestro viaje y tomar nuevas decisiones. 
Muchas veces, tenemos ganas de tomar las riendas y emprender nuevos viajes que nos lleven al crecimiento personal; pero la gran pregunta de muchos, es por donde empiezo? O que tengo que dejar atrás? Y si ese camello nos habla de la inconsciencia, pues a lo mejor es hora de que hagamos caso de brújulas diferentes, esas que se despiertan solo en nuestros anhelos, en nuestros corazones, esas que nos muestra a través del caos, las insatisfacciones, los trabajos sin sentidos, antifaces que ocultan el vacio, parejas de relleno, estatus que te mantienen a flote, necesidades de otros que te hacen despertar a diario, vidas de zombies o vidas a la merced de algún titiritero invisible; a lo mejor son esas sensaciones, la señal perfecta para invitarnos a viajar a otro campo. Dicen que el camello está físicamente preparado para hacer largos viajes a través de condiciones críticas, es capaz de tomar hasta 180 litros de agua de una sola vez y puede avanzar sin volver a tomar agua por más de 10 días; contrario a lo que se cree, su joroba, no guarda agua sino grasas, concentrando allí un quinto del peso de su cuerpo, lo que evita que excrete agua por todo el cuerpo y permitiendo que use un mínimo de agua; ya en pleno viaje, tienen la capacidad de auto regularse, aguantando temperaturas mayores a 40°C y con la particularidad de que una vez han estado en un lugar, son capaces de retornar a el por instinto o memoria, cumpliendo así su recorrido sin oasis que los desvíen. Lo que me deja el sabor de que nuestra alma está totalmente equipada para contenernos en su viaje, y ser el puente perfecto para que hagamos los cambios que necesitamos hacer, solo basta reconocer esas situaciones cíclicas que repetimos y repetimos en nombre del amor y la lealtad, esas situaciones a las que estamos dispuestos a decir, Basta!; para empezar a conectarnos con un espacio más lleno de armonía con nosotros mismos y nuestras creaciones; y porque no? Puede ser que, solo basta tomar la fuerza del guerrero interno que tenemos todos para abrir las ventanas a un nuevo autoconocimiento que nos haga contactar y ampliar  mi visión personal del mundo.
A lo mejor Como vaya viniendo, vamos viendo’, invita a como dijo una amiga¹ en estos días, a darnos cuenta que ‘El camino, es caminando’, también puede que invite a darle un lugar a nuestro inconsciente y convertirlo en el mejor chismoso de nuestro propio camino personal, ya sea que en forma de sueños, ‘casualidades’, coincidencias, personas que nos hablan, comentarios, canciones, mensajes o paredes verdes; te muestre que ya es hora de empezar conscientemente El Viaje. A lo mejor invita a dejar de viajar tanto afuera, para empezar entre lo cotidiano y lo abstracto, a explorar un viaje interno que te lleve más de cerca a contactar con ese algo que te mueve más allá de las rutinas. A lo mejor, es en ese Viaje, donde una parte de ti se puede morir o transformarse en algo más genuino y valido para ti mismo, para nuevos tiempos, nuevas aventuras, nuevos inicios donde la maleta del pasado este llena de reconciliación; y quien sabe?, si solo así, estemos listos para unos nuevos viajes, una nueva expansión. Y tú? Qué tipo de viaje quieres realizar? Por quien esperas para empezar? Lo puede hacer alguien por ti? Que estas dispuesto a hacer para lograrlo? Para que lo quieres hacer? Que estas dispuesto a dejar atrás? Que creencias te serviría para lograrlo, o cuales ya no?




¹Elisabeth Tepper, en ‘El circulo de las Mariposas’.

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